Publicado: 4 de Julio de 2013

Cuando lo inauguraron, el Anfiteatro Flavio se llenó durante 100 días consecutivos de fiestas, juegos y espectadores. El emperador Tito quiso demostrar la grandeza de Roma a base de lujo y derroche. Pero eso fue hace más de 2.000 años, en una época de vacas gordísimas. Hoy, que los bovinos están anoréxicos, el Coliseo ya no está para mucha fiesta. Primero se le empezaron a caer algunos trozos. Y ahora resulta que su lado sur está inclinado unos 40 centímetros.